autoconvocarnos para lograr un tránsito más seguro
Vivimos proponiendo numerosos caminos para llegar a un tránsito más seguro, pero ninguno de ellos ha contribuído de manera significativa para lograr tal fin.
Todos hemos leido o participado en acciones o programas para aplicar la ley con mayor rigor o mejorar los caminos, o bajar las velocidades, o ejercer un buen control del estado mecánico de las unidades, sin olvidar los que creen ver en la educación vial el camino sustantivo para llegar a un mejor nivel de la seguridad vial.
Algo debemos estar haciendo mal, sin embargo, si tomamos en cuenta que todos esos esfuerzos, ideas o programas terminan en un punto muerto, que no hemos avanzado o, lo que es peor, hemos desmejorado en nuestros propósitos y que el siniestro de tránsito sigue siendo una plaga mundial y la causa principal de muerte entre los jóvenes de 18 a 25 años.
Las cifras de víctimas fatales siguen aumentando año a año y nada se dice sobre los heridos, que sobrepasan a las fatalidades en una propòrción de 10 a uno, la mitad de los cuales quedan con graves lesiones permanentes, irrecuperables.
Nuestro aporte podría ser significativo si pudiésemos descrifrar esa incógnita y nos propusiésemos un esfuerzo de buena voluntad para mejorar ese desolador panorama y resolver esa trama con inteligencia y conocimientos.
Si se encuentra en este mensaje un punto de partida que nos lleve a disminuir la siniestralidad en el tránsito, habremos dado un paso sólido hacia ese bemérito objetivo.
